Y aquí está de nuevo, esta vez con cuerpo y todo. La siguiente entrada será con su perfil y ya iré a por el oto personaje. El borde negro no me convence en ningún dibujo ya desde el principio, pero veré cómo puedo mejorarlo.
Éstas son las historias disponibles en este momento, para leerlas sólo haz click en la imagen de aquella a la que quieras acceder. Recuerda que los capítulos se sitúan del más nuevo al más antiguo. CÓMO LUCHAR CONTRA LOS MONSTRUOS Todo el mundo tiene sus monstruos personales, esta guía te ayudará a saber cómo combatirlos ABRAZO Historia corta, lo que ves es lo que hay, aunque los abrazos dan mucho más de lo que hablar SILENCIO, MI CUENTO EMPIEZA Venid, venid, acercaos y escuchad con atención los relatos que esta vieja araña os narrará a continuación. QUERIDO CUPIDO Ana, frustrada con tanto desamor, decide escribir una carta a Cupido quejándose por como desempeña su trabajo, lo que ella estaba lejos de imaginar es que él la respondería, comenzando con ello un frecuente intercambio de correspondencia DE IMAG...
*Las gemelas* Hacía como una hora que las niñas tenían que estar acostadas, así que me dirigí al cuarto para reñirlas al respecto y mandarlas a la cama, pues llevaban un buen rato riéndose. No quise aguarles la fiesta al principio, ya que una noche sin los padres era toda una aventura para ellas y quería ser una tía divertida. Cuando abrí la puerta, estaban en el centro de la habitación, sentadas en el suelo, cuchicheando entre ellas y riendo. -Venga, niñas, ya es hora de dormir- traté de entonar algo seria pero amable, para no perder mi autoridad a pesar de mis normas más laxas. Apenas me miraron, seguían entre risitas y cuchicheos. -¿Qué es eso tan divertido? ¡A la cama! Vuestros padres se van a enfadar si vuelven del teatro y estáis despiertas. La risa de ambas se intensificó. -No hace falta, tita, ahora podremos irnos a la cama cuando queramos. -No, porque sois niñas buenas y me vais a hacer caso. Vuestros padres os quieren en la cama desde hace una hora. -No, no lo entiendes...
Hoy necesito un abrazo, puede que no lo diga, pero eso no cambia el hecho de que me sienta sola y lo requiera. ¿Nunca has sentido ese tipo de frío? Aquel que se siente incluso en pleno verano, aquel que sólo sienten aquellos que no tienen en sus vidas a nadie que les aliente cuando todo va mal, que les pinten un sol sonriente en los paisajes tristes, aquellos que a menudo se sienten cansados para continuar. Un abrazo reconforta, te hace sonreír, sentirte querido aunque sea por un momento, te hace sentir que hay alguien ahí si tu corazón se desmorona, hace desaparecer esa sensación de frío, ese frío de sentirse olvidado. ¿Por qué no pido un abrazo entonces? Porque doy por hecho que nadie me lo quiere dar, supongo que es un error, pero sigo adelante con mi vida como si esto no importara, total mi máscara también oculta mi soledad. A menudo me pregunto si más gente quiere un abrazo, si, al igual que yo, por miedo a qué pensarán los demás no lo piden y siguen su día a día con anhe...
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