Éstas son las historias disponibles en este momento, para leerlas sólo haz click en la imagen de aquella a la que quieras acceder. Recuerda que los capítulos se sitúan del más nuevo al más antiguo. CÓMO LUCHAR CONTRA LOS MONSTRUOS Todo el mundo tiene sus monstruos personales, esta guía te ayudará a saber cómo combatirlos ABRAZO Historia corta, lo que ves es lo que hay, aunque los abrazos dan mucho más de lo que hablar SILENCIO, MI CUENTO EMPIEZA Venid, venid, acercaos y escuchad con atención los relatos que esta vieja araña os narrará a continuación. QUERIDO CUPIDO Ana, frustrada con tanto desamor, decide escribir una carta a Cupido quejándose por como desempeña su trabajo, lo que ella estaba lejos de imaginar es que él la respondería, comenzando con ello un frecuente intercambio de correspondencia DE IMAG...
Hoy necesito un abrazo, puede que no lo diga, pero eso no cambia el hecho de que me sienta sola y lo requiera. ¿Nunca has sentido ese tipo de frío? Aquel que se siente incluso en pleno verano, aquel que sólo sienten aquellos que no tienen en sus vidas a nadie que les aliente cuando todo va mal, que les pinten un sol sonriente en los paisajes tristes, aquellos que a menudo se sienten cansados para continuar. Un abrazo reconforta, te hace sonreír, sentirte querido aunque sea por un momento, te hace sentir que hay alguien ahí si tu corazón se desmorona, hace desaparecer esa sensación de frío, ese frío de sentirse olvidado. ¿Por qué no pido un abrazo entonces? Porque doy por hecho que nadie me lo quiere dar, supongo que es un error, pero sigo adelante con mi vida como si esto no importara, total mi máscara también oculta mi soledad. A menudo me pregunto si más gente quiere un abrazo, si, al igual que yo, por miedo a qué pensarán los demás no lo piden y siguen su día a día con anhe...
Recuerdo la lluvia mojando mis mejillas encendidas con la furia, recuerdo la rabia, la impotencia y luchar como nunca antes en mi vida por escapar, salir de allí, huir adónde fuese, pero libre. Nunca la creí capaz de llegar tan lejos, pero para cuando quise darme cuenta ya se había hecho la fatídica llamada que me condenaría por tiempo indefinido a un confinamiento en la sombra, en el olvido. Nunca fui alguien fácil de domar, mi espíritu libre no toleraba las órdenes ni las autoridades, sobre todo cuando consideraba que no tenían razón y mucho menos opinión en mi vida. No obstante allí estaba en camisón, empapada por la lluvia incesante y forcejeando contra dos hombres altos como armarios y recios como barcos, siendo arrastrada por estos hacia el interior de un edificio antiguo, rozando con los pies descalzos el humedecido suelo de gravilla y luego la baldosa. Pasé por un par de pasillos siendo escrutada por las miradas inquisitivas de las monjas hasta que mis captores, con ay...
Comentarios
Publicar un comentario